Viento en los pinos entre miles de valles
Li T'ang (ca. 1070- después de 1150), dinastía Sung (960-1279) Rollo vertical, tinta y colores en seda, 188.7 x 139.8 cm
Li T'ang (de nombre artístico Hsi-ku) nació en Ho-yang y trabajó en la Academia de Pintura Hanlin bajo el emperador Hui-tsung (1082-1135; r.1101-1125) de Sung del Norte. En algún momento entre 1127 y 1130, después de la caída de Sung del Norte en 1126, Li escapó al sur, donde el gobierno había establecido la dinastía Sung del Sur (1127-1279). Allí volvió a entrar de nuevo en la Academia de Pintura, que se restableció desde 1131 a 1162. Llegó a obtener el título de Caballero de Completa lealtad y el prestigioso Cinturón de Oro. También llegó a ser una de las figuras más importantes entre los pintores de la corte imperial.
La firma de Li T'ang se ve aquí al fondo sobre uno de los picos de la izquierda de la montaña central de la pintura. En la inscripción se lee: “Pintado por Li T'ang de Ho-yang en la primavera del año chia-ch'en (1124) del reino Hsuan-ho del gran Sung”. La escena es un rugoso y poderoso macizo montañoso. Aunque la montaña central domina la composición, como sucede en otras pinturas de paisajes de Sung del Norte, la escena del frente presenta un arreglo más íntimo, que luego se hizo más común en Sung del Sur. Las caras de las rocas y las laderas de las montañas parecen como madera cortada con un hacha. Este estilo de trazos más tarde se llamó “corte de hacha” y es muy común en las pinturas de la corte de Sung del Sur. Tal estilo de pincelada es ideal para sugerir rocas afiladas y laderas erosionadas de ciertos paisajes. Las manchas de nubes blancas del centro no sólo parecen moverse (dando sensación de movimiento a toda la pintura) sino que sirven de fondo para resaltar las rocas y los árboles del frente así como para dividir la composición. Además, las nubes ofrecen un contraste con las rocas suavizando toda la obra y diversificanco los motivos. La distancia está sugerida por los grandes pinos en el frente comparados con los bosques del fondo. Un camino tortuoso entre las rocas añade profundidad y tranquilidad a la composición. Los saltos de agua que caen desde las alturas al lado de la montaña central, rotos por grupos rocosos, acaban en corrientes rápidas a la izquierda de la escena. El movimiento del agua se muestra tan vivo en este plácido valle que es casi audible, algo que ciertamente intentaba comunicarnos un maestro del paisaje como Li T'ang.